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Cuentos de hadas para monstruos solitarios: La forma del agua

Cuentos de hadas para monstruos solitarios: La forma del agua

Sin lugar a dudas una de las películas que está dando de qué hablar es la recién estrenada en nuestro país “La forma del agua” del cineasta mexicano Guillermo del Toro. La cinta viene acompañada a su paso de un número considerable de premios, incluyendo el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia y el premio a Mejor Director y mejor Banda Sonora en Los Globos de Oro. Es ahora una de las favoritas de los Premios de la Academia, aunque debido a su evidente contenido político, algunos dudas que sea ganadora de algún premio “gordo”.

Y bien la razón de esta entrada no es contarte la película, ni mucho menos atreverme a hacer una “crítica”, que es mejor que la veas por ti mismo y saques tus conclusiones antes que alguien te diga “lo que tienes que ver”. Sólo te quiero compartir algo de mi experiencia al verla así como algunos datos curiosos, y es que ha resultado una experiencia maravillosa para empezar el año.

La sinospsis

La película a grandes rasgos trata de la historia de Elisa (Sally Hawkins), quien trabaja como personal de limpieza en un laboratorio secreto en EU. Elisa es muda, aunque no sorda. Un día junto con Zelda (Octavia Spencer) conocerán a un “activo” (hombre anfibio no identificado) (Doug Jones) traído del Amazonas con quien inmediatamente Elisa logrará una conexión más allá de las palabras, dando forma a aquello que jamás podrá ser descrito. El único problema, se encuentran en medio de la Guerra Fría, el poder, la ambición, y sobre todo el progreso marcarán esta carrera armamentista, donde no hay espacio para buenas intenciones.

La visita

Debo confesar que me sentía algo inquieto al llegar a la sala, una película de trayectoria suele generarme muchos prejuicios. A veces me fijo más en qué criticar que en poder disfrutar de la película. Es que tanto premio y honor, así como haber recaudado 22 millones de dólares en las salas gringas, me hace pensar o que está muy buena, o que es muy palomera, y generalmente sucede la segunda.

A la mitad de la película, lo anterior ya se me había olvidado por completo. Me encontraba como niño viendo una historia de absoluta y completa fantasía, una mezcla de elementos y situaciones anómalos, en toda la extensión de la palabra y quería saber ¿qué seguía? ¿qué iba a pasar?. Un grupo de disidentes; una muda y una negra que trabajan en la limpieza, un homosexual viejo (y artista) frustrado que hace publicidad para poder comer, un doctor soviético en EU que entre que es y no es espía, una criatura que salió del Amazonas, que sin deberla ni temerla la retienen en el MP, digo en el laboratorio. Un grupo de “perdedores” que en realidad están más solos que nada, envueltos en una historia que casi le tira a musical (bendito Dios que no lo fue) donde la verdadera falacia se encuentra en el sueño americano, en esos gringos “ganadores”, esos gringos “patriotas” donde en nombre de su país y el progreso, en nombre de ganar, aplastan a quién sea, cómo sea. Unos gringos de vida perfecta, de mujer, familia, casa, coche (la escena del coche es lo máximo) que en realidad están podridos por dentro, y huelen, a carne podrida y dulce barato.

Y la verdad es que la historia progresa y se desarrolla bastante bien, con un maravilloso ritmo. Una música que te envuelve y una producción y dirección de arte bien lograda; como que a Amelie la encerraron en un laboratorio gringo y la volvieron muda y cenicienta. La fantasía da rienda suelta a todos tus impulsos, y sientes esas miraditas coquetas, ese desencanto de vivir, ese odio ante lo diferente, disfrutas esos elementos. Todo se lo lleva el agua, todo lo purifica, hasta el horror y envuelve al verdadero monstruos; los seres humanos. Una tónica entre lo romántico y hasta lo erótico, sin ser “corriente” como en película de acción furiosa. Una criatura que es el mismísimo aquel de la Laguna Negra, y que se encuentra completamente solo. Personas sin pensamientos ni complicaciones nihilistas, y que jamás caen en el romance existencialista de la levedad del ser. Fluyen.

Cuento maravilloso, que yo no sé si tenga inconsistencias o no, pero me vienen de más. Fábula de seres fantásticos, pero también muy reales, que enamoran pero no empalagan. Historia que si bien cumple con su género y en ocasiones refiere a la fórmula, no molesta. Se sentía ya necesaria esa inocencia y ternura, que ha bien siempre ha caracterizado a del Toro. Elementos que son dejados intencionalmente para ser retomados más tarde, porque no pretende ser intelectual ni elevadamente críptica, desciende hasta lo más terrenal, las pasiones de los seres humanos, y el deseo de pertenecer, en primera cuenta a ti mismo. No estás solo. Así es el agua, fluye, de un lado a otro, y se adapta, se junta, se separa. No segrega, no etiqueta, no discrimina, no pretende. Corre en ocasiones por un camino ya marcado, por otras solo a la deriva, hasta donde tiene que llegar, y fluye. Sólo fluye sin parar.

About The Author

Carlos Torres Persona

Comunicólogo de profesión, artista y crítico por vocación. De perfil variado, intereses múltiples. Lo que no sé lo pregunto. El conocimiento que no se comparte, no sirve ...

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