Select Page

¿De qué hablar cuando hablamos de arte?

¿De qué hablar cuando hablamos de arte?

¿De qué hablar? es siempre la pregunta.

Estamos empezando un nuevo año en REDOVA y qué mejor que renovarse o morir, como dice el sabio refrán. Y si bien no podemos cambiar del todo, porque sería como dejar de lado parte de nuestra esencia, hemos decidido volverlo más propio, más personal. Para esto muchos temas son los que pasaron por mi mente para comenzar a escribir, que si algo interesante tiene esto es la licencia y libertad que tiene uno de escribir prácticamente sobre cualquier cosa, pero sin duda hay un tema que me mueve mucho más que todos, y del que por principio de cuentas me ha traído aquí, y ese tema es el arte.

Y no comenzaré definiendo “lo que es el arte” porque en ocasiones resulta, cuando uno se quiere poner exquisito, que al hablar de los temas de la cultura y el arte siempre salen a relucir un cúmulo de teorías, principios, vocabulario y terminología, que si bien nos ayudan a distinguir lo que es cada cosa, en ocasiones acaban siendo de cartón. Fríos compendios de descripciones obvias o biográficas que pierden su parte humana y esencial; la conexión de persona a persona más allá de la popularidad, la fama, o hasta la gloria de los artistas. Claro que la historia me importa, y creo que es totalmente fascinante, pero a veces es sólo repetir lo que ya sabemos, afirmar lo que nos es conocido. Asentir y repasar.

¿Entonces cómo hablar del arte?

Resulta ser que en ocasiones lo sabroso del arte es la discusión, de aquellas pláticas interminables donde se debate lo que es el buen o el mal arte; que si esta pieza tiene sentido, que si tal artista es en realidad “artista”, que si equis corriente aún sigue en vigencia, que si la obra sólo vale por el mercado, yo que sé. Estas discusiones, estos desacuerdos son lo que a mi parecer forma de manera significativa la esencia del arte, su identidad. La postura sumisa, donde todo lo que se dice artístico debe serlo por estar en un museo, en un libro, hasta por pertenecer a un determinado artista, me parece debe ser sobrepasada, si Descartes duda de todo, ¿por qué yo no?

En alguna ocasión alguien me preguntaba “¿cómo te puede gustar entonces algo tan impreciso, algo que ni siquiera sabes bien qué es?”, y respondí “¡claro! ¡ésa es la idea!” porque resulta que confronta con la propia naturaleza humana. Imperfecta, imprecisa, inconstante, variable, permite el continuo cambio y evolución de las tendencias. El arte es como quiera ser. Pensar el arte como algo estático, como algo limitado sólo a determinados principios, es matarlo letalmente. Y jamás defenderé la idea de que “como todo es arte, nada es arte” pero siempre queda la posibilidad de descubrir algo nuevo, en materiales, en procesos, en técnicas, en ideas. El arte es algo que nos habla, que nos conecta cuerpo, mente, espíritu. Y aunque suene muy metafísico, en realidad todos estamos capacitados para apreciarlo, pero como en todo, entre más se conoce más se puede disfrutar, a veces sólo es cuestión de dejarlo entrar y retarlo, bien de frente.

No es sólo lo que es

sino todo lo que puede llegar a ser…

 

Pablo Helguera

About The Author

Carlos Torres Persona

Comunicólogo de profesión, artista y crítico por vocación. De perfil variado, intereses múltiples. Lo que no sé lo pregunto. El conocimiento que no se comparte, no sirve ...

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscribete a Nuestro Boletín!

Suscribete a Nuestro Boletín!

Recibiras algunas notificaciones de, EVENTOS, PROMOS, AVISOS, que NO serán mostrados en NUESTRA PlATAFORMA! te prometemos no ser molestos :D

Gracias por suscribirte!

Pin It on Pinterest

Shares
Share This