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La Llorona : Patrimonio Musical de México

La Llorona : Patrimonio Musical de México

Inclusive en esta era, en el seno mismo de la globalización y el posmodernismo, es difícil imaginar un habitante de tierra mexicana que no haya escuchado alguna vez, ya sea entonada, interpretada o tarareada, la inconfundible canción de la llorona. Todos los mexicanos conocemos esta popular tonada y aunque la mayoría nos hemos sentido conmovidos e intrigados por su acogedora melancolía y su folclor, pocos son los que se han detenido a pensar ¿qué la hace tan especial?

La versión tradicional de La llorona es un son istmeño, una pieza musical característica del istmo de Tehuantepec, con una rítmica de compases ternarios similar a vals y que es comúnmente interpretada en guitarra y requinto.1 Aunque su autoría original es desconocida, se sabe que fue popularizada durante los tiempos de la revolución, de la misma forma que ocurrió con otros cánticos populares como La Adelita y La Cucaracha. La gran cantidad de interpretaciones y reinterpretaciones que comenzaron a sonar desde entonces la han convertido en una obra del dominio popular y han dado lugar a la inmensa variedad de arreglos y adaptaciones existentes en la actualidad. De hecho, no existe ninguna convención sobre la letra oficial, y la mayoría de los intérpretes incluyen variaciones deliberadas de ésta y se permiten desde sutiles alteraciones hasta reinvenciones completas del estilo musical. 

Las versiones modernas más destacables van desde la inconfundible y desgarradora interpretación de Chavela Vargas hasta la versión orquestada de Alondra de la Parra, pasando por arreglos rock como el de Ely Guerra y propuestas minimalistas en voces jóvenes como la de Ximena Sariñana.

En definitiva, esta canción ha evolucionado en conjunto con el pueblo de México, y es hoy en día una de las grandes piezas del folclore nacional. Sin embargo, ¿habrá manera de describir el porqué de su trascendencia y de su incuestionable apelación al corazón del mexicano?

La historia que se cuenta en sus versos es una de profundo dolor y melancolía, pero la naturalidad y la intimidad con que ésta se expresa nos conmueve y nos reúne en una colectividad indescifrable. En ella se mezclan indistintamente los pesares terrenales con asuntos que son normalmente de una índole más oscura, como la muerte, sin dar un salto demasiado grande. 

¿Es entonces esta pieza un reflejo de nuestro arraigo a la estética de la melancolía, y un elogio a alguna especie de dolencia innata como bien lo intuía Paz? 

Cualquiera que sea la razón, ésta es una música que nos recuerda sobre la universalidad de ciertos pesares con una extraña calidez y con una expresividad entrañable que no deja de maravillarnos. Ya sea interpretada instrumentalmente por un cuarteto de cámara, o vociferada por nuestra inolvidable Chavela, no cabe duda de que se trata de uno de los emblemas artísticos más bellos y emocionantes de la identidad mexicana.

 

1

 Lizama Quijano, Jesús (2006). La Guelaguetza en Oaxaca. México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. pp. 231-232. ISBN 968-496-616-4. Citado en Wikipedia. Consultado el 13 de septiembre de 2017

About The Author

Pablo Padilla

Nacido en la Ciudad de México en 1996, graduado del Bachillerato Internacional y actualmente estudiante de ingeniería, escritor, ensayista, poeta y músico aficionado. De intereses y ambiciones variados, amante de las artes, la ciencia, las letras y la filosofía.

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